El lado positivo de la ansiedad.

Hay un lado positivo de la ansiedad. Uno puede imaginar, por ejemplo, la ansiedad que precede a una presentación en una reunión de trabajo o la participación en una competencia deportiva. La ansiedad juega un papel relevante en la preparación para hacer frente a estas situaciones, permitiendo el máximo uso de los recursos internos para un buen desempeño.

Muy poca ansiedad podría conducir a una actitud de abandono y una preparación insuficiente para obtener buenos resultados.

Un grado óptimo de ansiedad, por otro lado, activa un estado de alerta y preparación adecuados, preparando a la persona para enfrentar bien los desafíos que pueden presentarse.

Cuando la ansiedad es excesiva, por otro lado, puede haber parálisis, fugas y un rendimiento deteriorado.

La ansiedad excesiva a menudo resulta de sobrevalorar los riesgos involucrados y subestimar los recursos internos para enfrentar la situación. Otro factor importante para una experiencia de ansiedad excesiva es cuando la persona está ansiosa pero cree que debe estar tranquila. Al no aceptar y no tolerar la ansiedad, comienza a entrar en conflicto, a luchar con lo que siente y termina cada vez más ansiosa.

Aprender a tolerar un cierto nivel de tensión y ansiedad que es natural en cualquier situación difícil es crítico.

Aprender a lidiar con la ansiedad y cómo actuar sobre ella es un recurso importante para lograr buenos resultados en diversas situaciones de la vida.

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